Llamaban a mi puerta, es temprano, aún tengo las marcas de las sábanas, de las horas dormidas, en los hombros. No tengo mirilla, no puedo mirar quién está al otro lado. Acerco mi oreja a la puerta para decidir si abro o no, si me hago la dormida o me lavo la cara rápido para recibir un paquete inesperado, una visita que trae un bizcocho para desayunar o una propuesta de abrazar la fe y la Biblia, solo con un panfleto, en el mismo felpudo, perdón, descansillo. Un descanso pequeño siempre es más religioso que un felpudo, por muy limpio que éste esté.
Al otro lado de la puerta, sobre el felpudo, en el descansillo, oigo un rumor. Como cuando llegas de vacaciones a un hotel en un pueblo de playa y solo al irte a dormir, con las ventanas abiertas y las estrellas que no se ven en Madrid, oyes el mar. Allí, al fondo, con la promesa de que al día siguiente te esperará. Un rumor que te hace pensar "eh, la felicidad es esto". Sin embargo, el rumor que estaba oyendo sobre el felpudo, en el descansillo, no era agradable. No tenía melodía. No te fíes de la gente que no tiene melodía, que no tiene cadencia, que no respeta el silencio. No me fiaba de aquel rumor. Giré la llave, apoyé la mano en el pomo de la puerta, y el rumor se hizo más grande y la puerta empezó a temblar y el rumor sonaba y tronaba y la puerta temblaba, como si fuera de paja, como si el marco fuera a desplomarse convertido en harina, llenándolo todo de humo blanco.
Empecé a abrir la puerta, asomando solo las pestañas. Y lo que vi al otro lado fue pánico, humo gris, gris, gris vendido por tijeras, de punta roma, sí, pero que cortan igual de bien las cartulinas con letras pegadas, con porcentajes de fracasos, con listas de éxitos en forma de remuneración, con mucha demagogia vendida al por mayor, que la crisis es lo que tiene, si compras más, te sale mejor. Aprovecha ahora, tonta, que estamos de oferta. ¿Cómo hablaros de lo que quiero sin caer en el estupendismo por fascículos?
Alguna vez he dicho que la vida adulta, una y otra vez, me parece una repetición de lo que fue el instituto. Para los poco amantes de calcular edades, diré que yo estudié BUP y COU, o sea que la ESO me pilló silbando fuera del recinto escolar y dentro de la cínica, escéptica y hastiada carrera de Periodismo. Pero de ésa os hablo en otro enfado. En el instituto, en el colegio, nadie se preocupa por el día siguiente, a menos que tengas un examen. Qué más da que nos digan profesores, padres, tíos o vecinos lo bueno que es estudiar, aprender, saber, soñar. Qué más da pensar. Yo, lo que quiero cuando salga de aquí, es sacarme el carné y comprarme un coche. Pues yo me voy a ir de casa de mis padres pero ya, a hacer lo que me dé la gana. A mí, lo que me gustaría ser de mayor, es rico. Rico. Dinero. Plata, parné, moneditas que suenen y billetes que se froten entre sí cuando los sacas. Perdón, te he dado uno de 50, si quieres tengo dos de 20, mejor.
Dinero. En eso estamos pensando todos. Al otro lado de la puerta, llamándonos, a unos más alto que a otros, está el caos, el derrumbe, el desplome, el déficit -defíneme déficit sin buscarlo en Google-, y dentro de casa, en el sofá, se sientan la hipoteca, el seguro del coche, el sueldo recortado, el crédito de los muebles, la lavadora que espera hasta el mes siguiente, las vacaciones. Sabes lo que significa la palabra crisis. Sabes lo que es recortar de aquí y de allá, sin tijeras, a lo bruto, tirando de la cartulina y si te pasas un poco, casi mejor, eso que te encuentras el mes que viene.
Por eso que la Comunidad de Madrid se plantee recortar y ajustar, de todas las áreas que hay, entre otras la de Educación, me da pasmo. Terror, rumor increíble al otro lado de la puerta. ¿De qué estamos hablando? El título de esta entrada es una pregunta muy directa. ¿De qué hablamos? ¿De ahorrar en qué? ¿En profesores, en formadores? ¿Se quedará la palabra "maestro" solamente para los titulares de los diarios deportivos y las crónicas taurinas? ¿O se irá de paseo privado? ¿En qué estamos pensando para decidir recortar una educación que en ocasiones ya deja bastante que desear en cuanto a calidad? Subimos el precio de los libros de texto y nos llevamos a los profesores. Interinos, para qué os quiero. ¿Quién pensará ideas nuevas dentro de 15 o 20 años? ¿Los niños a los que ahora les estamos dando una educación recortada? ¿Nos quejaremos entonces de que no haya savia nueva? Pero allí ya dará igual. Como cuando ibas al instituto y no pensabas en que, dentro de 10 años, serás alguien con los estudios de aquel ayer. Exacto, ahora no lo pensamos tampoco. A los gobernantes de hoy, el futuro no les interesa, porque lo que quieren es que les cuadre la suma y la resta. Como a los 15 años, lo que querías era terminar de estudiar a las seis de la tarde, como fuera, porque habías quedado a esa hora para intentar colarte en la discoteca del barrio.
La diferencia es que antes había, después de ese ansia por salir, un examen el lunes que aprobabas o suspendías. El examen al que será sometida la educación madrileña vendrá dentro de muchos años. La diferencia es que antes tenías 15 años y podías equivocarte de un año para otro. Repetías, te examinabas otra vez, a lo sumo. En algunos casos, con vergüenza, pereza, pelea con padres y pérdida de amigos de la clase anterior. Ahora, el error avanzará curso tras curso, individuo tras individuo, frustración tras individuo. Antes, con 12, 14, 16 años, tenías a unos profesores y a unos padres que, cada uno en su función, en su teatro, te indicaban el camino, te enseñaban a pensarlo. ¿Qué profesores enseñarán a pensar a los que tienen ahora las tijeras en la mano? ¿Quién les dará las cartulinas para que peguen las letras aprendidas?
No quiero ponerme en plan "un país", pero si un país -soy contradictoria, eso no lo aprendí- recorta en calidad de educación, en investigación -en el caso de que alguna vez hubiera invertido en ellas-, está aniquilando las brisas nuevas, dejando sin posibilidad de gritar, de cantar, de susurrar, a muchas voces que se cansarán antes de intentarlo, que no sabrán que lo pueden intentar. Cuando se habla de educación "de calidad" no se habla de carne de ternera de primera calidad, ni de primeras calidades en su vivienda. Se habla de mentes, de ideas, de soluciones. Pero esas tres cosas no llegarán hoy, llegarán mañana, un mañana que está más allá de los presupuestos y de las urnas. Y cuando tú no tienes buenas ideas, te dan igual las que puedan tener los demás.
¿Así te enseñaron a ser?


12:56
QuietBrown
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15 comentarios:
Absolutamente de acuerdo contigo.
Gran entrada.
Bicos
Me has sorprendido abordando este tema tan concreto y posicionándote. No me refiero a posición política, que parece que es lo que importa, sino sobre la educación. Creo que la educación no es negociable y lo pagaremos, aunque ahora les cuadren las cuentas. Afortunadamente tú te has formado bien y puedes seguir ofreciendo calidad en tus textos. Enhorabuena :)
Regalp, vaya, muchas gracias =)
¡Un beso!
Santi, jajajaja, ya he dicho por Facebook que me cuesta leerme seria, pero una de las intenciones de esta nueva etapa del blog es abordar otros temas. Bajar de las nubes de vez en cuando y pisar algún que otro charco. Sin miedo.
¡Besos!
Me ha gustado el fondo, pero ya sabes que lo que de verdad adoro de ti son tus formas. Ciertísimo y, como siempre, bellamente escrito.
Naïf, qué bueno leer cosas tan bonitas. Muchas gracias. Me costó encontrar la forma, pero creo que permanece fiel al estilo QuietBrown, ¿no?
¡Besos!
Que bueno Natalia!!! Sabes que pasa? que yo no sé si se recorta en educacion o se aumenta en horas el trabajo de los profesores. Que parece lo mismo, pero no lo es. Creo
Ely, lo he simplificado a "recortes", pero no solamente aumentan en horas el trabajo del profesorado, además dejan en casa a los interinos. No es un recorte en el sentido de que los colegios tengan menos dinero, pero es un recorte al fin y al cabo. Repercute en la calidad de la enseñanza y a eso me refiero, que tocar la enseñanza pública me parece de vergüenza. Hablo de la Comunidad de Madrid, sé que en Galicia andan también con protestas, pero no estoy tan puesta =P
De esto precisamente hablaba el otro día. Creo que hay dos cosas a las que no debemos renunciar JAMÁS. La educación y la sanidad públicas y gratuitas, y, por supuesto, de calidad. Y en tercer lugar, muy cerquita, las prestaciones por desempleo y jubilación.
Creo que cada paso que demos en sentido contrario nos degrada, nos empequeñece y nos hace peores. Me da igual que gobierne la izquierda, la derecha, el centro o uno de Cáceres, pero con la educación y la sanidad no se juega.
Menos profesores=peor educación
Libros más caros=peor educación
Más alumnos por clase=peor educación
Más carga de trabajo para los docentes=peor educación.
Y si A=B, entonces... estamos jodidos.
María, justo en el borrador del texto ponía una referencia a la Sanidad al final, pero la quité para centrarme más. Sí, eso, las pensiones y el paro son cuatro cosas que nuestra sociedad respira. Sobre todo las dos primeras. Igualmente, aunque a otro nivel, con la cultura y la investigación -que también es cultura, ojo-, si no se invierte y no se arriesga, no se crece. Pero ya te digo que "este país" es así a veces. Y cambia país si quieres por el nombre de una autonomía o de un ayuntamiento, me da igual.
Por cierto, ¿qué tienes tú contra la gente de Cáceres? =P
Jajajaaja, nada, la verdad, fue la primera provincia que me vino a la mente... mi subconsciente, que es así, jajajaja
Mi padre fue maestro, de los de antes de los que querìan su trabajo de los que se sentía respetado por ello,
Yo ví como volvía a casa sobre las 5h30 después de las tutorías y se sacaba la agenda para preparar las clases del día siguiente, los éxamenes que también se redactan para luego corregirlos, solía acabar a la hora de cena (belga eso sí o sea sobre las 19h30) a veces volvía más tarde porque suplía otro profe que se había puesto malo... es verdad tenía dos meses de vacaciones...pero nunca lo ví comer en casa porque hacía guardia de comedor para rondedear el fin de mes...
en fin él no sabe que ahora ser maestro se lleva en fútbol y en las corridas, no le gustan ambas cosas por cierto, es más de bici, vamos un hombre sencillo y para no poder el pulso sigue de maestro de sus nietos, severo pero bueno como siempre le conocí enseñando..
Precioso post si no fuese porque se lo tendría que traducir entero se lo mandaría a mi padre, y te daría las gracias porque es así de educado mi padre, qué menos siendo educador ¿verdad?
Besos
Cruela, qué buena eres contando historias... Pues sí, los profesores que yo conozco trabajan también bastante, igual es casualidad o que son unos 'pringaos', pero digamos que sus dos meses de vacaciones, en muchos casos, se quedan en un real. Muchas gracias por comentarme, sé que te 'debo' varios comentarios yo a ti
¡un beso!
Buen post.
Me sumo al grito de no hacer negocios con la educación, aunque bueno, después de lo de "cambio la constitución y me paso la opinión de mis ciudadanos por el forro de los cojo..." ya no me sorprende nada.
Como le comentaba ayer a un amigo, antes nos engañaban, decían A y hacían B, ahora ya directamente dicen y hacen B y te jodes y punto.
kR,
la crisis, su excusa, está permitiendo que se hagan cosas vergonzosas, entendiendo que hay medidas que pueden ser necesarias, aunque duras -el tan temido 'ajuste'-, pero hay ciertas cosas que no se pueden consentir. Jugar con educación, qué chungo...
¡Besos y gracias por pasearte por aquí!
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