Reunidas libremente en una noche festiva -sin alcohol de por medio ni otras sustancias asociadas habitualmente al mundo periodístico- QuietBrown y OrangeRage, con ánimo de reflexionar y atraer la atención sobre la segunda profesión que más puestos de empleo ha triturado la excusa mundial de la crisis, ratifican y plasman y aceptan sugerencias sobre el siguiente texto, que dan en llamar Constitución del periodista en un alarde de originalidad y de "cómo no se me había ocurrido antes".
TÍTULO PRELIMINAR
El periodismo es un oficio, vocación, modo de vida y/o carrera profesional ejercido libremente por ciudadanos que, a falta de legislación empresarial concreta al respecto, no tienen por qué haber estudiado una licenciatura universitaria relacionada con la comunicación. Sí, empezamos bien.
El periodismo es de una belleza adictiva, de lo cual se nutrirán halcones, ratas, serpientes y elefantes con dinero.
El periodismo viene del estómago y su bandera se constituye de tres colores: el curioso, el sensato y el reflexivo, pudiendo adoptar diversos escudos en función del medio en el que se ejerza.
Los periodistas o comunicadores son autonomías individuales, aun cuando el ejercicio de su profesión pueda enmarcarse en empresas, medios o grupos mayores. Esto quiere decir que si un periodista hace caca, asumirá que hace caca, aunque trabaje en una taza del wáter y la caca le rodee sin que pueda evitarlo.
El periodismo es una nación sin límites ni fronteras, sin ansias de expansión ni permisos de invasión de otros ámbitos.
El periodismo es, de alguna manera, idealismo.
ARTÍCULO I
a - El periodista se compromete a dominar -sí, dominar- la ortografía y la gramática, sirviéndose de libros para solventar las dudas que tenga al respecto de cualquiera de las dos.
b - El periodista sabrá hacer frases compuestas, pero simples -no como en esta Constitución- y será capaz de adecuar su información al medio para el cual trabaje.
c - Si las dos primeras parecen una obviedad, es que el lector no ha abierto un periódico en su vida.
ARTÍCULO II
El periodista asume la imposibilidad de la objetividad por considerarse a sí mismo un ser humano y, como tal, imperfecto. No obstante, intentará siempre adecuarse a lo que su parte imparcial está viendo y no se dejará llevar por simpatías personales o fobias infantiles. De traumas ya ni hablamos.
Esta imparcialidad puede dejar de ser ejercida si el que te paga te desvía el carrito de la compra, te pega una colleja o te empuja en el trampolín hacia la piscina que no cubre. Si alguien considera que esto es injusto y se sulfura y se indigna y no se lo cree, es que no es periodista o ha trabajado en el país de la piruleta, junto al reino de la golosina.
ARTÍCULO III
El periodista no será un llorica, no obstante el Artículo II, y, como recoge el Título Preliminar, asumirá que las injusticias que acepta perpetúan la cadena alimenticia del periodismo arrodillado y no negará el flaco favor que hace al resto de la profesión.
ARTÍCULO IV
Si un periodista acepta un puesto de trabajo mal remunerado -la gratuidad por un empleo expulsará automáticamente del periodismo digno a quien lo tome- no se quejará ni utilizará excusas que se parezcan a "la cosa está muy mal", "si no lo cojo yo, lo hará otro" o demás variantes. El periodismo también se compone de la dignidad de sus defensores.
ARTÍCULO V
El periodismo es el medio, no el mensaje. El periodista es la vía, no el tren. Es la nave y no la estrella. El periodista debe desaparecer detrás de su firma y sus palabras, de las que siempre se hará responsable.
ARTÍCULO VI
El periodista asumirá sus limitaciones y errores e intentará subsanar ambos, mediante el estudio, la disculpa o las ganas. Cuando sea necesario, recurrirá a expertos que le ayuden en el conocimiento del tema del que tenga que hablar. Por expertos no se entiende la wikipedia ni foros en internet.
ARTÍCULO VII
El periodismo se fundamenta en la necesidad ciudadana de saber, opinar y reflexionar, por lo que los representantes de esta profesión deben hacer suya la tarea necesaria para lograr este fin comunicativo. Así, el periodista intentará no orientar la opinión, ni falsear la realidad o engañar al ciudadano. Vale, parad de reír ya. Que paréis.
ARTÍCULO VIII
El periodista, como ha quedado claro con la bandera que ondea sus párrafos, se compromete a ejercer su profesión con ilusión, interés, ganas y esfuerzo. Dado el carácter vocacional del oficio, no se utilizarán excusas relacionadas con la depilación, el partido de fútbol, la quedada con los colegas y demás reuniones con sentido de parranda. Los hijos no son una excusa universal.
ARTÍCULO IX
El periodista se compromete a no denigrar, perjudicar conscientemente o pisar las cabezas y/o cuellos de sus compañeros, esforzándose por aprender de ellos, tanto en sentido negativo como en sentido positivo. Esto no implica que haya que aguantar a los favoritos del jefe, los pelotas, los gallinas, los histéricos, come-orejas, agarra-sillones o falsos que el periodista se encuentre en su camino. Caer en su juego es una manera de darles la razón. El periodista entiende, además, que la crítica a ciertos compañeros es parte de su día a día, así como el compadreo y la complicidad con la mayoría de ellos. Pese a todo, el periodista no pondrá la zancadilla a los primeros, ni apuñalará por la espalda a los segundos. Honor y de frente.
ARTÍCULO X
El periodista entenderá que muchas veces su jefe no tendrá la misma profesión que él, la misma idea o el mismo talento. Esto no desmerecerá la tarea del periodista ni le obligará a aceptar todo lo que su jefe le diga. Igual que el periodista tiene derecho a criticar a su jefe cuando éste no le oiga, intentará con el mismo énfasis hacer oír su voz para defender su enfoque o el tema propuesto. El periodista, no obstante, sabrá callarse a tiempo si la cosa se pone fea.
DISPOSICIONES FINALES
La presente Constitución no se alarga más porque no la leeríais, porque no os interesa y porque acepta sugerencias nuevas. Podrá ser ampliada en sucesivas entradas con aportaciones de otros sufridos trabajadores de los medios de comunicación, estén o no ejerciendo su profesión.


11:46
QuietBrown
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12 comentarios:
A pesar de las palabras dirigidas hacia los 'puentistas' en Facebook, te comentaré algo... pensaba haberlo hecho antes, pero, pobre de mi, estaba muy ocupada saliendo de fiesta, yendo de compras y viendo series. Ayss...
Me gustan especialmente los artículos VII y VIII, aunque por lo general me parece todo muy acertado.
Si tuviera que añadir algo, diría que el periodista tiene el derecho y la obligación de recibir una buena educación. Tener un papel firmado por el Rey no es suficiente. Las palabras bonitas y profesionales te dejo que las pongas tú ;)
Sonia, tienes razón. Falta una referencia a la escasa calidad de la enseñanza del periodismo en este nuestro país... Podemos hacer una segunda parte con más aportaciones -si es que llegan, panda de vagos- y pensar todos juntos. Y es importante: derecho y obligación, que con el "buah, esto no me sirve para nada" los hay que llevan sin usar el cerebro desde que nacieron...
¡Gracias por comentar, so puentista!
Totalmente de acuerdo con lo que dice Sonia G. Estaría bien replantearse el tema de la carrera: si cualquiera puede dar información (que no ser periodista) entonces, ¿para qué tenemos que estudiar cinco años? Adiós a la carrera y que se establezca de nuevo el carné por puntos. Así no perdemos el tiempo. Si los hay que consideran que la carrera tiene que permanecer, habría que reestructurarla por completo: quitar asignaturas paja para rellenar créditos, menos estudios teóricos y más prácticos.
Eso como una crítica inicial a la formación periodística. También podría seguir criticando a las empresas y a cómo su comportamiento, en muchos casos, empobrece el periodismo, a cómo contratan a gente por simpatías, en vez de por profesionalidad, lo que deriva en una merma absoluta de la calidad. Pero creo que eso ya lo conocemos.
Sin embargo, me falta escuchar críticas hacia nosotros, como periodistas individualmente y como colectivo. Como periodistas, últimamente me encuentro con dejadez, falta de esfuerzo y un todo vale por parte de algunos compañeros. He llegado a escuchar comentarios como que hacer un par de llamadas para comprobar un dato es mucho trabajo, que es mejor no ponerlo o inventarlo. Parece también que releer un texto para que no tenga faltas de ortografía es mucho trabajo (espero que no se me cuele ninguna). Cosas que me dejan perpleja y me dan pena porque si nosotros no apreciamos el trabajo bien hecho, ¿cómo pretendemos luego que la sociedad lo respete? Quizá sigo teniendo esa visión romántica del periodismo.
Como colectivo echo en falta la solidaridad de grupo. Últimamente vemos a médicos y a profesores y demás colectivos salir juntos a la calle a protestar y nosotros les damos voz con nuestras informaciones. ¿Por qué no se informa casi nunca de los despidos en otros medios, de los cierres, de los eres? ¿Por qué protestamos por separado? ¿Para cuándo una protesta conjunta de periodistas?
Ya lo he dicho. No descarto más aportaciones a medida que relea tu texto.
¡Beso!
Hola María,
en respuesta a tú pregunta. ¿Quieres saber por qué periodistas no damos voz a las injusticias de otros periodistas?
El caso más claro y cercano lo he visto en Castilla-La Mancha una y otra vez. Empresarios no periodistas despiden a sus trabajadores después de años o meses de servicio, eso da igual. Periodistas indignados intentan manifestarse para que se conozca su situación. Compañeros de otros medios cercanos y amigos tienen que callar la boca, porque los jefecillos se han puesto de acuerdo para no publicar la noticia: "Hoy por tí, mañana por mí, majete...".
Los sindicatos, saaben la realidad. Saben de sueldos míseros, saben de horas y horas de trabajo diario explotados, en condiciones cada vez más infrahumanas (Por lo visto, más desde que Cospedal asumió la presidencia) Eso sí, no les oirás quejarse por los periodistas, porque lamentablemente también reciben un trocito del pastel, el trocito de la advertencia: "mejor cállate y no protestes por mis trabajadores, que si no no les mando a tus ruedas de prensa y por tanto no sales en los medios (y encima me hago compinche de tu rival --el otro sindicato-- para que ellos salgan más en mi medio)"
Por eso no se informa casi nunca de los despidos, de cierres, de eres... Al menos, a nivel local, que es donde más abusos se producen.
A tu otro comentario sobre nuestra dejadez y falta de esfuerzo. Ojala pudiera yo trabajar en un medio de comunicación para poder contrastar noticias, hacer llamadas y reflexionar a cerca de lo que ocurre a nuestro alrededor. En mi corta experiencia profesional (corta porque no me contrata ni cristo ahora) no he tenido la ocasión de poder hacerlo.
Como ejemplo, te pongo mi último trabajo periodístico. Lo desarrollé en una tv local y me decían, "niñaaaa, vete a la calle tal que el alcalde va a inaugurar un parque ah... y no se te ocurra preguntarle nada de los presupuestos, que tenemos que hacerle buena publicidad. Luego te vas a hacer una visitilla a la residencia de CCM, para darles buena publicidad, que están intentando lavar un poco su imagen, y cuando termines, te vas a la rp del PP --antes de las elecciones autonómicas, claro-- pero cuando hagas la noticia que sea cortita y la juntas con reacciones del PSOE, así les damos un poco de caña". Todo esto, claro, son tres piezas para el informativo del medio día. Y tú, chitón, si lo quieres lo coges y si no, pues lo dejas, que detrás de tí hay 100.000 periodistas para coger tu puesto.
Por cierto, respecto a la última rp, todo cambió 1 mes antes de las elecciones, cuando se veía que ganaba el PP en CLM y el planteamiento fue: "niñaaa vete al PP y cuando hagas la noticia, que no sea muy larga, por si acaso pierden; pero ya no les critiques tanto, por si acaso ganan, para que sigan pagándonos las subvenciones".
Este país es un asco. Saludos.
¡Hola María Portman!
Me encanta tu largo comentario, toca varios palos y todos interesantes. Sí a una carrera periodística en universidades, pero reformulada desde el principio, rehecha, con nuevos profesores, que hayan trabajado recientemente y no cobrado simplemente.
De las empresas podemos hablar durante horas: comportamiento vergonzoso en muchos casos.
La autocrítica es algo que he destacado en varias ocasiones, aquí y en Facebook. No, no salimos como colectivo -y aquí no quiero responder al otro comentario anónimo de debajo- entre otras razones porque somos una profesión egoísta, ya he hablado de los trepas, del miedo, del "si tú protestas, yo te ocupo el puesto", y creo que es uno de nuestros principales obstáculos. Como lo de la mujer enemiga de la mujer, blablabla =)
Gracias, corazón,
¡muchos besos!
Anónima, lo primero ¡gracias por comentar! Me encanta que leáis entradas de hace días y las comentéis, de verdad.
Bueno, se puede sacar mucho de tu opinión, estoy de acuerdo en las presiones empresariales, algunas las he contado -en modo jocoso- en la novela, pero no son para tomárselas a broma. Sin embargo, si de verdad TODOS los periodistas saltasen, ¿no cambiaría eso algo? No soy una ñoña ni una flipada, sé que eso no se producirá nunca, por el miedo del que hablaba en mi comentario anterior, entre otras cosas. Está la cosa como para perder tu trabajo de periodista, con lo que cuesta encontrar uno, ¿verdad?
Y la falta de esfuerzo es cierta, no hay que negarla. Otra cosa es que en tu día a día además te encuentres con que es imposible hacer las cosas bien, pero todos podemos hablar de compañeros vagos o pasotas. Sí, es un problema de empresarios pero yo insisto en el individuo, porque todos podemos cambiar algo y mirarnos al espejo para decir, honestamente, qué hacemos mal.
Anécdotas como la que cuentas tú... Miles. Recuerdo una vez que tuve que hacer un reportaje sobre una empresa de autobuses de la que nadie hablaba bien -a nivel local- y cuando se lo dije a mi jefe me suelta "ah, pues pon solo cosas buenas, porque el dueño es colega mío". Yo estaba abochornada y avergonzada, pero en aquel momento los 300 euros por media jornada que me pagaban eran el único dinero que recibía -y que podía aceptar porque vivía con mis padres y no tenía más gastos-, pero no es algo de lo que me sienta orgullosa. Por eso te entiendo perfectamente =)
Ánimo con esa búsqueda de empleo, ¡suerte!
Hola periodista en paro!
Pues, si te digo la verdad. Creo que el trabajo más decente que he tenido en mi vida, en una agencia de noticias de reputado nombre, por cierto, lo perdí por luchar por mis ideales, mis creencias y por mi futuro.
Eso fue hace tres años y desde entonces trabajé durante 4 meses en una tele local, de la que me despidieron a mí, reconociendo mi "gran labor periodística", porque no se permitían largar a un pavo e inútil al que costaba 7.000 euros despedir. Así están las cosas.
Desde entonces, mi futuro profesional se encamina hacia el mundo de la docencia, que nada tiene que ver con el periodismo. Pero quién sabe qué pasará en un futuro próximo... o lejano???
Mientras tanto, paso mis mañanas en un supermercado colocando cajas arriba y abajo durante 5 ó 6 horas por un mísero sueldo de 600 euros. Nada seguro, pero me permite salir adelante durante dos o tres meses. Y aunque procuro tener toodo mi tiempo ocupado formándome para algún día tener un trabajo un poquito decente, no dejo de pensar en mi poco tiempo libre en la manera de sacar rentabilidad a una carrera que estudiado durante cinco años, a veces no sé para qué.
Enhorabuena por tu blog, de verdad. A lo mejor me planteo hacerte la competencia, pues entre todos debemos luchar por sacar la verdad, sin pelos en la lengua.
A lo mejor deberíamos buscar una profesión alternativa, de la que dependa nuestro sueldo, y dedicarnos a esto del periodismo de forma altruista. Sin miedo a perder, porque no hay nada que ganar, sí que íbamos a sacar los colores a más de uno y más de dos. Qué bien me lo iba a pasar yo investigando sin límites ni censuras de caciques!!
Besos enormes!
¡Hola Anónima! Imagino que eres la misma de antes =)
Me gustaría saber más de por qué perdiste ese trabajo, pero entiendo que es mejor no contarlo en público. Los abusos de las empresas son de vergüenza y yo también he perdido la posibilidad de un contrato por mi bienestar mental, sin arrepentirme ni un segundo de ello, ni cuando estuve en el paro durante meses, sin tener siquiera una entrevista de trabajo para pensar que era posible conseguirlo...
Y sí, el abuso de algunos trabajadores es evidente, por eso yo no apoyo el despido libre en todos los casos, pero creo que las empresas deberían tener más posibilidades de probar que alguien no es productivo para poder echarle sin más. Pero igual me paso de idealista...
Como verás, mi blog no es solo periodístico, aunque mi novela sí, y toco el tema en ocasiones. Debería crear una etiqueta nueva, mira, me has dado una idea =)
Si sigues enganchada a esta profesión tan bonita y puñetera, mi consejo es que te abras el blog. Te servirá como carta de presentación y, nunca se sabe, quizá consigas trabajo gracias a él. Así seguirás conectada con el mundillo periodístico.
Lo del periodismo altruista... Como que no lo veo, ¿qué trabajo te podría mantener sin quitarte tiempo para dedicarte a un periodismo en condiciones? ¿Te imaginas, dependienta de día, reportera de noche? Jajajaja.
Si te abres el blog, házmelo saber para seguirte y leerte,
¡a por ellos!
Hola Anónimo,
cuando hablo de protestar, sería idílico que desde otros medios se hicieran eco de lo que pasa con los profesionales de la información, pero sé cómo está la situación y que es muy complicado, por no decir imposible. No obstante, ante el reciente cierre de Mallorca Televsión, TVE emitió en su telediario del fin de semana una noticia sobre la situación. ¿Difusión real u oportunismo (llega el PP al poder y desde TVE le empiezan a ver las orejas al lobo y por eso comienzan a informar de la situación en medios públicos. Sería otro debate diferente)? ¿Por qué no han informado de las situaciones que llevan dándose con anterioridad en otros medios?
La autocrítica que estoy haciendo trasciende al periodista dentro del medio, llega al periodista como individuo: ¿cuánta gente de otros medios se ha ido a manifestar por el caso de Castilla- La Mancha que tú comentas? ¿Cuántos de otros grupos mediáticos se unieron a las protestas de, por ejemplo, los trabajadores de PRISA en Madrid por los despidos que se están produciendo? Yo no he ido. Soy la primera que lo reconozco, hago autocrítica, veo que así no vamos a mejorar nada y me planteo qué papel adoptar: ¿me quedo sentada en casa o delante del ordenador (los más afortunados que tienen trabajo), lamentándome por la situación o empiezo a pensar cómo afrontarla?
Respecto a la parte en la que hablas sobre que te mandaban de un lado para otro a cubrir las ruedas de prensa en la que todos dicen lo buenos y maravillosos que son, yo también he pasado por eso y es asqueroso, pero también hay maneras y maneras de hacerlo para poder capear ciertas actitudes. Para ello me remito a un párrafo de este artículo que creo que lo expresa muy gráficamente: "Los periodistas o comunicadores son autonomías individuales, aun cuando el ejercicio de su profesión pueda enmarcarse en empresas, medios o grupos mayores. Esto quiere decir que si un periodista hace caca, asumirá que hace caca, aunque trabaje en una taza del wáter y la caca le rodee sin que pueda evitarlo".
Y en cuanto a lo de si quieres lo coges y sino chitón, pues si te has quedado con ese trabajo para que no se lo quede uno de los 100.000 que vienen detrás, entonces chitón. Es jodido, pero es así.
Estos debates son productivos, o al menos yo así lo creo.
Soy jurista y me identifico con muchas de las cosas que se dicen aquí. Además, esta era una de las carreras que me hubiese gustado hacer.
Es una pena que en este país no haya o casi no quede, un periodismo objetivo, que informe con rigor, sin partidismos, sin visiones sesgadas, ya que es algo que contribuye al desarrollo de una sociedad avanzada.
Ánimo para aquell@s que estáis en muchas de estas situaciones aquí relatadas. Siempre será un placer leeros por aquí, en casa de nuestra querida srta. Brown, o en el lugar que propongáis.
Bicos
María, lo que queda claro es que estamos fastidiados, ¿no? =)
Creo que son dos formas diferentes de verlo y de expresarlo, pero parecidas en el fondo.
Creo que siempre hay que intentar estar todo lo satisfecho que se pueda con un trabajo, asumir cuando éste no es todo lo "glorioso" que nos gustaría y buscar tiempos mejores =)
Regalp, ¡a mí me encanta que se haya formado este debate!
Hay muchas profesiones que se parecen, tanto las relacionadas con los medios como la tuya y otras también relacionadas con el caciquismo =(
El anquilosamiento nunca ha sido bueno, impide moverse libremente.
Gracias por pasarte y animar esta conversación tan interesante ;-)
¡Saludos!
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